sábado, 24 de mayo de 2008

AÑORANZA


"Añoranza" Concha Puy


AÑORANZA: etimológicamente viene de "ignorare", ignorar con el sentido de no saber o no tener noticias de algo o de alguien y, por tanto, significa recordar con pena la ausencia, echar en falta. Como tantas, una palabra hermosa y contradictoria. Nadie mejor que Kundera podría desentrañar la riqueza que esconde tras sí:

"El retorno, en griego, se denomina nosthos. Algos significa sufrimiento. La nostalgia, pues, es el sufrimiento causado por el deseo insatisfecho de regresar. Para esta noción fundamental, la mayoría de los europeos pueden utilizar la palabra de origen griego nostalgia, a parte de otras palabras cuya etimología pertenece a su lengua nacional.

Los españoles dicen "añoranza", los portugueses "saudade", en cada lengua estas palabras incluyen un matiz semántico diferente. A menudo, significan solamente la tristeza causada por la imposibilidad de regresar al país. Echar de menos la tierra, casa. Aquello que en inglés se denomina "homesickeness", o en alemán "Heimweh". En holandés"heimwee". Pero es una reducción espacial de esta gran noción (...) Los checos, además del sustantivo "nostalgia", tomado del griego, tienen, para designar esta noción, su propio sustantivo "stesk", y su propio verbo; una de las frases de amor más conmovedoras que puede decir un checo es "styska, se mi po tobe", "te echo de menos, ya no puedo soportar más el dolor de tu ausencia". En catalán, "enyorar" deriva del verbo latín "ignorare". A la luz de esta etimología, la nostalgia se nos revela como el dolor de la ignorancia: estás lejos y no sé lo que estás haciendo.

La Odisea, epopeya fundadora de la añoranza, nació al principio de la cultura griega. Ulises, el más gran aventurero de todos los tiempos, fue también el más gran nostálgico. Fue a tierra de Troya, (sin mucha ilusión) y permaneció allí diez años. Después se esforzó en regresar a su Ítaca natal, pero las intrigas de los dioses prolongaron tres años, en principio, su periplo, y posteriormente, siete años pasó, como rehén y como amante, en la isla de la ninfa Calipso, que, enamorada, no le dejaba ir. Al final del quinto canto de la Odisea, Ulises le dice a Calipso: "me doy cuenta de que a tu lado, la discreta Penélope, en belleza y altura, es limitada a los ojos de quién te mire. Pero aún así, yo la quiero y no dejo de pensar en el día en que vuelva a casa, y ese día llegará"

Homero glorificó la añoranza con una corona de laurel y así se estipuló una jerarquía moral de sentimientos: Penélope ocupa su parte más elevada, mucho más arriba que Calipso.

Una bella palabra añoranza, un sentimiento que duele. Colores, músicas y aromas nos traen añoranzas: a hierba recién cortada, a primeras gotas de lluvia, a cuentos frente a la lumbre, a caramelo en tu boca, a sonrisa, a amigos, a besos, a destierro, a retorno, a casa, a pan..Puede que sirvan para valorar mejor cada momento o para crear otras nuevas añoranzas que se repetirán.

martes, 20 de mayo de 2008

Palabras

De todos es conocida la importancia que dan los psicólogos a que un niño comience pronto a hablar. No obstante tengo entendido que Einstein, que fue un niño curioso, tardó en hacerlo más de lo normal. Cierto día que le sirvieron la leche muy caliente dijo de pronto: "la leche está hirviendo" y al preguntarle cuál era la razón por la que no había hablado antes respondió: "porque antes estaba todo perfecto". Es posible que a partir de ahí empezara a cuestionarse el por qué de las cosas y a estudiar si las respuestas que le daban eran acertadas o había otras razones que nadie había tenido en cuenta.

El lenguaje nació ante la necesidad de comunicar pensamientos para entenderse, puede que antes estuviera todo perfecto. Entre dos y tres mil, dependiendo de los distintos criterios seguidos al estudiarlos, la desaparición de algunos y la creación de otros nuevos, se calcula el número de idiomas actuales. Siempre sentí curiosidad por el origen de las palabras comunes y el por qué de su nombre y no de otro. De ello hablará este blog, sin pretensiones, tan sólo por el hecho de ir colocando piedras en el río para cruzarlo.